Buenos Aires- Argentina
Cistitis Intersticial

Conocí al Dr. Jean-Pierre Schwenck la tercera semana de Octubre de 2007 en  Buenos Aires en ocasión de su conferencia sobre La Neuropostura en la que oficié de intérprete.
Habiendo leído y traducido al español su libro “La Neuropostura. Un método para óptimo para vivir sin dolor.”,  no sólo estaba en conocimiento del tema sino que me encontraba con la oportunidad de consultar en persona al Dr. Schwenck  respecto de mi problema de salud.
Hacía un poco más de diez años que había sido diagnosticado con cistitis intersticial (C.I en español I.C en inglés), una dolencia poco conocida y difícil de diagnosticar inclusive para los especialistas en urología. 
La C.I. o síndrome de la vejiga dolorosa es una  enfermedad crónica, sin causa cierta probable según la medicina tradicional, cuyos síntomas se confunden con los de la cistitis bacteriana común aunque los análisis de laboratorio destacan la ausencia de gérmenes, o con problemas prostáticos si el paciente es masculino.
Se cree que lo síntomas de la C.I son provocados por una deficiencia del recubrimiento epitelial protector de la pared interna de la vejiga, el cual la aísla de la orina tal como en el estómago existe una protección ante la presencia de los líquidos gástricos que facilitan la digestión
Es bueno aclarar que la cistitis instersticial es una enfermedad grave tanto por su propia sintomatología como por su incidencia sobre la calidad de vida de las personas que la sobrellevan, sobre todo en el plano laboral y de relación.
El paciente con C.I (90 % mujeres) sufre de constante urgencia miccional acompañada de intenso ardor  y dolores que se localizan en la zona pélvica, genital y perianal extendiéndose el dolor hacia la pierna y el pie izquierdos.  
Desde ya que la necesidad de la proximidad constante de instalaciones sanitarias es imperiosa, en muchos casos trabajar, salir del hogar o tener actividades recreativas se torna imposible lo que lleva al paciente a un estado mental agobiante y algunas veces a decisiones extremas.
Hasta el momento no se ha encontrado una cura para la C.I.
Existen distintos tratamientos que alivian los síntomas con mayor o menor efectividad dependiendo del paciente y que tienden a reproducir o a inducir el desarrollo de la mencionada membrana protectora.
En mi caso, luego de probar otras alternativas sin resultados, el tratamiento consistía en una instilación vesical mensual con una solución de DMSO (Dimetil Sulfóxido) en agua destilada.
Esto comportaba el pasaje de una sonda a través del tracto urinario hasta la vejiga, inyectar la solución dentro de la de la misma impulsada por una jeringa y una vez retirada la sonda  mantener la solución durante una hora.
Una experiencia poco agradable, sobre todo por la sonda, por el ardor que produce evacuar la solución y el gusto a ajo que permanecía en mi boca durante los tres días posteriores a la instilación. Todo se soporta con tal de pasar un mes relativamente bien.
Pasadas 24 horas de la conferencia pude finalmente tener un “tête à tête” con el Dr. Schwenck, en este punto de la narración me gustaría relatar lo sucedido inmediatamente después de la misma. El Dr. Schwenck hizo su exposición y luego de responder varias preguntas de médicos, kinesiólogos, enfermeras, terapeutas y público en general invitó a los presentes con algún tipo de dolencia o malestar a presentarse ante él. Una vez expuestos los problemas por los “pacientes” del momento y ante la mirada del resto de la concurrencia fue solucionando cada caso con unos pocos ejercicios neuroposturales, tan simples como caminar descalzo o efectuar determinadas flexiones de piernas. Las explicación a esto la encontrarán sin duda con la lectura de este libro.
Le hablé al Dr. Schwenck de mi enfermedad.
Contradiciendo todo postulado médico tradicional sobre la cistitis intersticial el Dr.Schwenck descartó que la misma se deba a la falta del famoso recubrimiento protector de la vejiga, apuntó como causa principal a la repuesta errónea de mi cuerpo, en este caso del nervio ciático, a las malas posturas y hábitos relacionados al falso concepto de confort y a la moda.
Tal lo preconizado en su método me aconsejó desechar mis zapatos y utilizar un modelo sin taco ni arco, con suficiente amplitud como para que los dedos del pie se muevan libremente y que contaran con una suela flexible. Al dormir debía evitar el uso de la almohada, no sentarme en la medida de lo posible e inclinar la silla hacia adelante si no tuviese alternativa. Evitar sillones, sofás, viajes largos en automóvil; en fin, todos los consejos presentes en el libro, los ejercicios básicos, sobre todo caminar tal cual lo aconseja el método más un ejercicio específico para la C.I.
El Dr.Schwenck volvió a Francia al día siguiente y se acercaba la fecha de mi próxima instilación ,el 4 de Noviembre; si bien hacía una semana que había comenzado con el método de manera rigurosa, los síntomas comenzaban a hacerse presentes en forma leve al principio y un poco más evidentes a medida que los días transcurrían.
Ante la incertidumbre sobre la conveniencia o no de mi próxima instilación consulté por e-mail con el Dr.Schwenck, el médico me aconsejó suspenderla y continuar indefectiblemente con el método neuropostural.
Seguí sus instrucciones, por otro lado si es que había resultados positivos podía estar seguro que la mejora se debía al método y no a la instilación.
Debo confesar que las primeras semanas no fueron fáciles, los síntomas se manifestaron al principio con la intensidad acostumbrada.
Luego de dos meses el panorama fue cambiando, la enfermedad parecía atenuarse y las molestias eran cada vez más espaciadas. Transcurridos seis meses los dolores y las urgencias miccionales pasaron a ser un mal recuerdo, sólo alguna leve recaída pasajera indefectiblemente luego de alguna “transgresión”.
Con el correr del tiempo se aprende a conocer la enfermedad y su respuesta al método, esto nos enseña que se lo debe seguir lo más estrictamente posible.
Escribo estas líneas en Septiembre de 2009, hace casi dos años de mi primer contacto con el Dr.Schwenck y con la Neuropostura, también tengo presente la fecha de mi última instilación: 5 de Octubre de 2007.
No puedo aseverar a ciencia cierta si estoy curado totalmente ni que la C.I en algún momento quedará en mi memoria como un mal recuerdo, creo que en la medida en que siga con el método del Dr. Schwenck los síntomas no van a reaparecer, lo cual representa, en el caso de esta enfermedad, ganar una batalla que se libra día a día.

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