Así la menor condicionante exterior a nuestro cuerpo, impuesta a uno o varios de nuestros músculos, provoca repercusiones automáticas sobre los mecanismos neurológicos de adaptación de nuestras vísceras, de nuestras arterias, de nuestras articulaciones, etc. Los breteles del soutien, los zapatos con taco, las almohadas, las malas prótesis dentarias –por no citar que unos pocos ejemplos- imponen a nuestros músculos tensiones arbitrarias cuando este estado de tensión debería ser regulado exclusivamente por nuestro sistema nervioso.
La supresión de estas condicionantes –impuestas por nuestro modo de vida- asociada a la práctica de movimientos de corrección por medio de ejercicios coherentes permite recuperar progresivamente el estado de tensión fisiológico y de recobrar la salud.
La neuropostura se aplica tanto a los recién nacidos como a las personas de edad avanzada y corrige en la mayoría de los casos:
- Las migrañas
- eczema
- soriasis
- artritis
- artrosis
- hipertensión arterial
- poliartritis crónicas evolutivas
- trastornos músculo-esqueléticos
- patología de la articulación témporo-mandibular
- enfermedad de Crohn
- rectocolitis hemorrágicas
- algiodistrofias
- osteonecrosis
- acúfenos
- enfermedad de Menière
- contracturas









